Por Gerson Aguilar Rojas
Fotografía por Diana Urrego de Quarto Ficticio

Un vestido de novia, un par de tenis, unas chanclas o un accesorio pueden ser comestibles. Este propósito lo evidenció el chef Juan Manuel Barrientos (Juanma) con la asesoría de Ana Elisa Casas, Ingeniera Textil, para exponerlo en la agenda académica de Colombiatex 2011.

El chef Juan Manuel Barrientos (Juanma) y Ana Elisa Casas, Ingeniera Textil

Con esta demostración la relación entre los textiles y la comida se vuelve más estrecha y deja un lado las fibras digestibles sin valor gastronómico. El reto animó al cocinero en preparar alimentos que se pudieran vestir así fuera durante un periodo corto de tiempo.

Tres meses de trabajo y muchas pruebas sirvieron para comprobarlo: tela no tejida, joyas, terciopelos, lana, seda y espumas. Sensualidad y diversión, dos ideas que cautivaron al autor para definir el estilo de los vestidos y el calzado.

Alrededor de 4.000 pétalos de rosa deshidratados en azúcar se necesitaron para las faldas de los vestidos de novia. Los strapless fueron elaborados con tela de champaña, la joyería de caramelo con polvo comestible, el velo con champaña y agar gelificado, y el yugo con técnica de pastillaje. Para los tennis y chanclas solo se necesitaron panes y colorantes.

Sin duda una propuesta que reúne la creatividad, la investigación y mucho dulce para hacer de ésta una atractiva forma de vestir y comer.

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