Por Ángela Rendón Ñungo
Fotos Laura Castaño de Quarto Ficticio

La Universidad Arturo Tejada acompañó a la feria Moda para el Mundo con un aire juvenil y experimental propio de los nuevos talentos que se van consolidando en las academias y que vaticinan la consolidación de los eventos de moda en la ciudad.

Una pasarela para hombres y mujeres jóvenes que no le temen a las prendas sobre puestas y a la perseverancia del denim a lo largo de la historia como un insumo que se caracteriza por su versatilidad en fábrica tanto como en su transformación desde el  diseño.

La tendencia vaquera fue evidente en todos los roperos que incluyeron marroquinería con cueros naturales como sintéticos, craquelados y estampación, además de sugerir como accesorio central los sombreros de fibras naturales.

Para la definición de siluetas, los drapeados, las faldas y capas hicieron parte del ropero masculino tanto como del femenino, los cuales estuvieron  caracterizados por tener una orientación militar evidente en el uso de botas, detalles como las alforzas,  juegos de diseño también asimétricos y una rigidez que no intervino en la frescura de la pasarela.

Lo Navy no fue dejado de lado y en cambio fue un recurso para los reversos de las prendas y los tacones de azul y rojo. En cuanto al uso de insumos decorativos,  los taches, botones, cadenas y pedrería de fantasía fueron protagonistas.